México
Es contraste: colores y texturas, viejo y nuevo.
Nativo e impuesto.
Una calma vibrante.
Alegrías compartidas con quienes quiero.
Caminar sus lugares es un esperado paseo del alma.
Muchas pasiones habitan ahí.
Barragán, Diego y Frida, lo precolombino.
Las piedras, las plazas y patios.
Los colores y detalles de San Miguel de Allende.
La Casa Luna.
Tulúm y las aguas de la riviera maya.
Los extraños seres de Sergio Bustamante.
Tal vez por todo eso es un poco casa y paraíso.
Entrañable y querida.
Un poco propia, un poco ajena.
Siempre añorada.
Estas son algunas notas del diario de viajes.
Díficil objetivar lo que se ama sin mesura.
Guillermo Ainciburu |